Getting your Trinity Audio player ready...

¿Alguna vez te has sentido frágil o débil ante situaciones o acontecimientos de tu vida?

Permíteme que te cuente una historia.

Una vez le regalaron a mi madre un precioso y delicado jarrón que colocó adornando la entrada de casa. Ten cuidado- le dijeron- es de una porcelana muy fina.
Y ciertamente. A los pocos días mi padre, al cerrar la puerta, lo tocó ligeramente y el jarrón cayó rompiéndose en varios trozos.
Pensamos que ya no serviría pues, aunque lo pegáramos, se notaría demasiado que se había roto y nunca podría recuperar su belleza original.
Pero mi madre, dado su valor sentimental, se obstinó en pegar los fragmentos y mantenerlo en su lugar.
Buscó un pegamento especial y compró uno realmente eficaz. Epoxi- le dijeron- elaborado a base de resinas de gran capacidad adhesiva y mucha dureza.
Y ahí quedó el jarrón.

Ahí hasta que… otro día, al ir a ponerme el abrigo, volvió a caer estrepitosamente al suelo y se rompió en unos cuantos pedazos. Por supuesto, aquellos que estaban unidos por el pegamento, siguieron unidos.
Volvimos a pegar el jarrón con el famoso adhesivo por orden de mi madre y en contra de mi padre y mía.

Pero esto no ocurrió sólo por esta vez, sino que siguieron otra y otra y muchas más.
Quizás más por cabezonería que por sentimentalismo, continuamos pegando los trozos de porcelana cada una de ellas, casi como una tradición familiar, empeñados en que el jarrón, aún lleno de marcas, permaneciera en su lugar.


Así hasta que llegó un momento, después de muchos años, en los que el jarrón ya no se rompía al caer. Resulta que casi tenía más pegamento que porcelana.

Hoy en día pienso que ocurre así también con las personas.

Con esas que parecen tan duras y tan fuertes. Esas que son resistentes a la derrota. Esas que, cuando todo parece perdido, siguen adelante como si no conocieran el desánimo. Quizás es porque han sufrido tantas fracturas, tantos golpes, tantas heridas, que no están revestidas ya de piel, sino de cicatrices. Y las cicatrices son más duras y más gruesas que la piel.


Así que, a partir de ahora, cuando sientas que te rompes, piensa que sólo te estás haciendo un poco más resistente a los impactos de la vida.

 

Si tienes dificultades para cicatrizar tus heridas, dejar de vivir en el resentimiento y empezar a sentirte fuerte, tal vez pueda ayudarte con mi  Micro Taller Fracaso o Aprendizaje – AUSARTU

Y si, aún así, no logras disfrutar de tu presente por el dolor del pasado, puedes solicitarme una consulta telefónica personalizada y gratuita de 20 minutos. Estaré encantada de ayudarte a alcanzar tus metas.
Abrir chat
1
Hola!! Soy Nieves ¿En que puedo ayudarte?