Llevamos muchos años oyendo hablar de los efectos del estrés en la vida de las personas y de sus causas, que son muchas y conocidas: motivos laborales, ambientales, relaciones personales, actitud negativa o perfeccionista ante los acontecimientos, una pérdida o cambios sustanciales en la vida…

Sin ser una experta en el tema, me atrevería a apuntar a un nuevo fenómeno social que causa grandes niveles de estrés en las personas: los vendedores de sueños.

Creo que es importante que sepas de su existencia y estés prevenido/a. Generalmente actúan disfrazados/as de personas exitosas y felices, aprovechan cualquier conversación para soltar su discurso y se sienten especialmente atraídos/as por las personas más vulnerables. Las puedes encontrar en las redes sociales, en You Tube o en cualquier evento que haya en tu ciudad donde se concentre un cierto número de seres humanos predispuestos a escuchar su canto de sirenas.

Llegados a este punto, no quiero que confundas mi mensaje. No trato de lanzar una bomba incendiaria contra todos aquellos que trabajan por animar a los demás a alcanzar sus metas, sea de una manera profesional o altruista, ni de hacer un alegato en contra de la ilusión, del esfuerzo o de la importancia de soñar y mantener vivos los sueños.

Lo que intento es abrir una brecha entre lo que es una llamada a luchar por aquello que te apasiona y te hace saltar del sofá o la cama cada día, a pesar de los baches del camino, y lo que es un engaño de personas que quieren construir sus sueños a base de manipulación y arenga motivacional.

Las consecuencias de una u otro están claras.

Luchar por aquello que arde dentro te hace feliz, te enriquece, te fortalece, te ilusiona y hace que te brillen los ojos y que te sientas en comunión con el universo.

Luchar por los sueños de otros te estresa, te hace infeliz, te empequeñece, te hace sentir un nudo en el estómago y una presión en el corazón, te lleva a un precipicio de dudas y de competición contra los demás y contra ti mismo/a.

Me gustaría poder darte la clave para distinguir unos de otros, pero eso es algo que sólo puedes reconocer tú, yo sólo puedo darte algunas pistas:

– La primera es conocerte a ti mismo/a. Quién eres tú. Qué cualidades tienes. Qué te hace un ejemplar humano único. Lo que te gusta escuchar, ver, sentir, hacer, decir. Lo que te hace vibrar. De qué tipo de personas quieres rodearte. Tu manera de ser feliz.

– La segunda es conocer tus valores, esos que están presentes a lo largo de tu vida, tus pilares, tus principios y los que quieres encontrar en los demás. Lo que te hace feliz.

– La tercera es preguntarte qué tipo de vida te dibujarías si pudieras diseñarla ahora mismo. Lo que necesitas para ser feliz.

– La cuarta es atrever a cuestionarte si hoy y ahora, haciendo lo que haces, eres feliz.

Y a partir de aquí date permiso para fallar, para caer y volver a levantarte, para ser pequeño/a e ir  poco a poco, para no ser el/la mejor, para sentirte satisfecho/a por cada pequeño avance por insignificante que parezca, para sentirte desanimado/a a veces, para estar triste o eufórico/a, para decidir cuándo sí y cuándo no, con quién sí y con quién no.

Pero, por favor, no malgastes tu inteligencia, tu valor y tu vida comprando los sueños que te quieran vender. Invierte tu fuerza, tu tiempo y tus dones en construir los tuyos.

 

Solicita una sesión informativa

Conocerás mi metodología, en qué te puedo ayudar y para qué te va servir.

Esta sesión es totalmente gratuita y puede ser tu primer paso a un gran área de mejora en tu vida.

Consentimiento:

4 + 8 =

Al enviar un formulario se solicitan datos como tu email y nombre que se almacenan en una cookie para que no tengas que volver a completarlos en próximos envíos. Al enviar un formulario debes aceptar nuestra política de privacidad. Responsable de los datos: Nieves Rúa Domaica. Finalidad: Responder a solicitudes del formulario. Legitimación: Tu consentimiento expreso. Destinatario: Nieves Rúa Domaica (datos almacenados sólo en cliente de email). Derechos: Tienes derecho al acceso, rectificación, supresión, limitación, portabilidad y olvido de sus datos.